México atraviesa uno de los momentos más relevantes de su historia industrial, datos oficiales publicados por la Oficina del Censo de Estados Unidos, aseguran que en 2023 México se coronó como su mayor socio comercial. La ubicación estratégica de México, donde el transporte de mercancías a Estados Unidos es de 48 horas por mar y menos de 24 en camión, en comparación con China que es de 2 a 4 semanas, ha impulsado el nearshoring en el país; con la llegada de inversiones extranjeras, la expansión de parques industriales y el crecimiento de sectores estratégicos.
Sin embargo, la decisión de invertir en México aún involucra factores logísticos como la elección de energía. Hoy, los inversionistas evalúan un nuevo conjunto de criterios que pueden determinar la viabilidad de un proyecto a largo plazo: los estándares ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza). Lo que antes era considerado un valor agregado, hoy se ha convertido en un requisito para los procesos de evaluación en inversiones.
El nuevo perfil del prospecto industrial
Las empresas globales enfrentan una presión creciente por parte de los accionistas, organismos reguladores, consumidores y la bolsa de valores para demostrar que sus operaciones son sostenibles y responsables.
Por ello, cuando una compañía analiza dónde instalar una nueva planta o ampliar su capacidad productiva, no sólo se revisan costos y productividad. También se evalúan aspectos como:
- Disponibilidad de energía confiable y de menor impacto ambiental.
- Infraestructura para la gestión eficiente del agua.
- Cumplimiento normativo ambiental.
- Seguridad y bienestar de las y los trabajadores.
- Transparencia y prácticas de gobernanza corporativa.
- Riesgos asociados a la cadena de suministro.
Nearshoring: una oportunidad que exige preparación
En México se cuentan ventajas competitivas evidentes para atraer inversiones internacionales, algunas de las principales se pueden traducir en lo siguiente:
- Cercanía con Estados Unidos y Canadá.
- Una red de 14 tratados de libre comercio con 50 países que facilitan exportaciones e importaciones.
- Talento especializado en industrias clave (automotriz, automatización y electrónica, aeroespacial y de defensa, farmacéutica y de tecnologías de la información)
- Desarrollo creciente de infraestructura industrial.
Como resultado, estos factores posicionan al país como un territorio estratégico capaz de absorber nuevos negocios, y parte del crecimiento depende además de la infraestructura energética con la que se mueve a las plantas.
Energía y ESG: una relación directa
De acuerdo con la International Energy Agency, en su informe de “Seguimiento del progreso de la energía limpia 2023”, se afirmó que es el sector industrial y la energía los que generan cerca de una cuarta parte de las emisiones de CO₂ en el mundo.
Esto ejemplifica la importancia de la eficiencia energética y porque el cambio de combustibles es prioridad clave para la reducción de emisiones. Por tanto, las organizaciones buscan alternativas energéticas que les permitan:
- Reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
- Mejorar sus reportes de sostenibilidad.
- Fortalecer certificaciones ambientales.
- Cumplir objetivos corporativos de descarbonización.
- Mantener la competitividad operativa.
En conclusión: la energía ya no es solamente un costo de producción, se ha convertido en una variable estratégica que influye directamente en la percepción de inversionistas y socios comerciales.
Infraestructura energética: el factor que gana relevancia
La disponibilidad de infraestructura energética adecuada es uno de los elementos que más valoran las empresas que buscan establecer nuevas operaciones. Contar con acceso a redes de distribución, gasoductos o soluciones energéticas confiables les ayuda a:
- Garantizar continuidad operativa.
- Reducir riesgos de interrupción.
- Mejorar la planeación financiera.
- Eficiencia en los procesos productivos.
- Facilitar el cumplimiento de objetivos ESG.
En sectores donde la producción opera de manera continua, cualquier interrupción energética puede representar pérdidas económicas significativas y afectar compromisos comerciales internacionales.
Por ello, la infraestructura energética se está convirtiendo en uno de los factores diferenciales entre parques industriales y regiones que compiten por atraer inversión extranjera.
Entonces ¿es el gas natural una herramienta clave para las industrias que buscan mejorar su desempeño ambiental sin comprometer la productividad? Gracias a su menor intensidad de emisiones, en comparación con otros combustibles convencionales, permite reducir la huella de carbono asociada a procesos térmicos como calderas, hornos y sistemas de generación de vapor.
Al mismo tiempo, su suministro continuo, eficiencia energética y estabilidad operativa contribuyen a optimizar costos, disminuir riesgos de interrupción y fortalecer indicadores ESG. De esta forma, el gas natural no solo impulsa una operación más limpia, sino que también ayuda a las empresas a cumplir las crecientes exigencias de inversionistas, clientes y mercados que demandan procesos cada vez más sostenibles y competitivos.
La competitividad del futuro será sostenible
El nearshoring representa una oportunidad histórica para fortalecer la posición industrial de México. Sin embargo, atraer inversión ya no depende únicamente de ofrecer menores costos de producción.
Las empresas que logren integrar eficiencia operativa, infraestructura estratégica y objetivos ESG estarán mejor posicionadas para acceder a nuevas oportunidades de negocio, financiamiento e inversión. Por ende, abordar el nearshoring exige una visión integral y para muchas compañías que analizan dónde invertir, la pregunta ya no es únicamente cuánto cuesta producir, sino qué tan sostenible, resiliente y competitiva será la operación en los próximos años.
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